Pero ¿quienes son estos?
Un sábado por la noche en Valencia, tres músicos —dos venezolanos y un francés— estaban en un bar con unas cuantas cervezas encima, hablando de cosas importantes: constelaciones, teorías absurdas, música y quién sabe qué más.
En algún momento la conversación llegó al rock. Del rock saltó al grunge. Y del grunge apareció la pregunta inevitable:
—¿Cuál es la mejor banda de grunge de la historia?
Hubo sorprendentemente poco debate.
—NIRVANA.
Uno soltó: “Yo me sé Smells Like Teen Spirit.”
Otro respondió: “Pues yo me sé Dumb.”
Y el tercero, en lugar de cambiar de tema como una persona responsable, siguió añadiendo canciones.
Tres cervezas después ya tenían una lista de 15 temas, la idea de formar una banda y empezar un proyecto entorno a los míticos de Seattle.
Lo que empezó como una conversación de bar terminó convirtiéndose en ensayos, conciertos, kilómetros de carretera y tres amigos intentando recrear sobre un escenario el caos, la energía y la magia de Nirvana.
Así nació Polly's Lips.
No hubo casting. No hubo plan de negocio. Ni siquiera hubo un plan.
Hubo cerveza y Nirvana. Y, sorprendentemente, funcionó.